Los mitos del embarazo más extendidos que no son verdad
Alrededor del embarazo hay demasiado mitos, fruto de la tradición cultural y otras razones, que la ciencia se ha encargado de refutar o desterrar. Estos son los más extendidos.
Que la gestación es uno de los momentos más salvajes que una mujer podrá vivir en sus propias carnes en la vida no es ningún secreto. El embarazo conecta a la mujer con su yo más primitivo, nos recuerda que somos mamíferos y, además, le devuelve el mayor tesoro que tendrá entre sus manos para siempre: un hijo.
El embarazo está rodeado de un halo de misticismo, magia, naturaleza y cultura que ha dejado con el paso de los años diferentes costumbres, mitos y tradiciones.
En contrapartida está la ciencia, que vela día tras día por mejorar, a través de los avances que se van sucediendo con el paso de los años, el bienestar de la mujer durante los nueve meses de embarazo. Porque, admitámoslo, no son de color de rosa. Los síntomas, las posibles complicaciones, el posible reposo, los preparativos, la presión o los nervios suelen ser protagonista de las 40 semanas hasta que dan la bienvenida al bebé.
A sabiendas de los mitos y las expresiones hechas a las que tendrá que hacer frente cualquier mujer que se quede embarazada, hemos preparado una lista con los mitos sobre el embarazo más extendidos por la tradición cultural. Algunos, efectivamente, han terminado siendo refutados por la ciencia. Otros, sin embargo, no tienen ninguna explicación científica y, de hecho, carecen de cualquier atisbo de verdad.
Durante el embarazo no se puede comer huevos
Al contrario de lo que dicta la tradición popular, que aboga por prohibir de manera tajante los huevos, cocinados de cualquier manera, en la gestación, podríamos hablar de un mito porque la ciencia se ha encargado de desmentirlo.
Comer huevo en el embarazo sí es seguro, si se siguen unas normas de cocinado especiales para evitar ciertas bacterias que podrían estar en su cáscara y provocar enfermedades que pusieran en peligro el bienestar del curso del embarazo. Hablamos, entre otras, de la salmonelosis.
Por eso, hay que comer siempre huevos pasteurizados y jamás comerlos crudos (tampoco probar la masa de un bizcocho o unas galletas, por ejemplo, ni claras montadas a punto de nieve).
Hay que comer por dos
No, es otro de los mitos más extendidos alrededor de la gestación. Durante el embarazo, la mujer tendrá que aumentar la ingesta de algún que otro nutriente, pero por el bienestar del feto, no con el fin de que aumente de tamaño.
Entre otros, tendrá que aumentar la ingesta de legumbres, verduras, proteínas y pescado azul y, por supuesto, tomar periódicamente los suplementos alimenticios recetas por su ginecólogo (entre los que se encontrará el famoso ácido fólico).
La forma de la tripa y el sexo del bebé
Es uno de los mitos más extendidos y, una vez más, es totalmente falso que la forma de la barriguita de la embarazada pueda adelantar si lo que está esperando es niño o es niña. La única forma de saberlo es con una ecografía, el test no invasivo en sangre materna o la amniocentesis.
Así lo explicaba hace unos meses Gloria Boal, vocal matrona del Consejo General de Enfermería, a Maldita Ciencia: “No hay evidencia entre la relación de la forma de la tripa y el sexo del bebé”.
No es bueno practicar deporte en el embarazo
Durante el embarazo hay que seguir las mismas recomendaciones mínimas de actividad física para la población: al menos 30 minutos de actividad física con intensidad moderada durante al menos cinco días a la semana. Eso sí, habrá que evitar las actividades de esfuerzo brusco y aquellas que supongan pulsaciones por encima de las 140 por minuto.
La Federación de Matronas sí explica que hay algunas excepciones: si hay gestación gemelar, patologías como riesgo de parto prematuro o abortos de repetición, habrá que andar con cuidado. Todo siempre bajo la supervisión de matronas y ginecólogos si existe alguna patología asociada.
No es bueno practicar sexo durante el embarazo
Practicar sexo en el embarazo es seguro porque el bebé está protegido por el líquido amniótico y los músculos del útero, por lo que no hay riesgo de dañarlo.
De igual manera, habrá que evitarlo si así lo prescribe el ginecólogo; algo que hará en caso, entre otros, de riesgo de parto prematuro o problemas con la placenta (como una fisura en la bolsa amniótica, entre otros).
Si tomas poco alcohol, no pasa nada
Este mito es muy fácil de desmentir: Lucía Mi Pediatra no se cansa de repetirlo en su cuenta de Instagram: “No existe ninguna cantidad segura de alcohol en el embarazo. La única cantidad segura es cero alcohol”.
Si tienes ardor de estómago, el bebé nacerá con mucho pelo
No, no hay ninguna evidencia científica que aclare este mito que, de todas, es falso.

